Tal y como reza el título de la entrada ha sido ésta una semana como para olvidar, sólo espero que la que hoy empezamos sea más próspera, sobre todo porque el domingo tengo carrera de montaña: 20,6 kilómetros de los duros y no las tengo todas conmigo, la verdad sea dicha.

El lunes de la semana anterior salí, después de los 10K del domingo ventoso en Montbrió, a hacer un rodaje de recuperación. Un total de 10 kilómetros, sobre todo por caminos y senderos de montaña, en un tiempo de 57' 59'' a ritmo de 5' 42''/km; hasta aquí todo bien, las sensaciones normales después de un día de carrera y para este tipo de rodaje.
El plan para el miércoles fue una tirada larga y dura -con perdón- por montaña y buscando, como suelo hacer últimamente, el máximo desnivel posible con vistas precisamente a la próxima carrera de la que ya hice mención anteriormente. Por el mismo circuito que hice justo una semana atrás pero con la salvedad de que, en esta ocasión, en vez de hacer una vez la "temida" trialera, con su hermoso desnivel, me proponía subirla, bajarla y volverla a subir para de esa forma hacer justo la misma distancia del domingo, es decir 20,6 km. Quién dijo miedo?

Tal cual fue lo que hice pero con la diferencia sustancial de que la semana anterior llegué con muy buenas sensaciones y 19 kilómetros en el cuerpo y en esta ocasión, con solo un 1600 metros más, acabé "pidiendo la hora" que se dice en argot futbolístico. De hecho no había completado ni un tercio de la ruta de ese día y ya noté que las sensaciones no eran como en días anteriores, la sensación de cansancio era bastante notable.
La idea para el viernes era la de hacer unas series -8x1000- a pesar de que la sensación de no estar descansado no me había dejado desde el inicio de semana. En el calentamiento inicial ya percibí que no iba a ser buen día, aun así decidí probar -cabezón que es uno-. 1ª, 2ª, 3ª y 4ª no del todo mal, mejorando el tiempo de una a otra pero con más esfuerzo del que acostumbro en esas series. A partir de la 4ª ya fue "gaseosa" total, me iba quedando sin fuerza a cada metro que hacía; algo no andaba bien. Acabo como puedo las 8 series y el descalentamiento -14,4 km en total- pero con un cabreo interno monumental: que leches pasa?
Siempre me digo que para que los entrenamientos resulten lo más beneficiosos y efectivos posible se tienen que dar, como mínimo, tres circunstancias como son la buena predisposición física y psicológica que se verá aumentada, sin duda, si existe un buen descanso en forma de un mínimo de horas de sueño reparador. Éste último ingrediente es el que me ha faltado estos días y vaya si iba a acabar notándolo.

El domingo, sin quitarme de encima el mal feeling, salgo a hacer una ruta, también por montaña, algo más suave. La intención es testear, teniendo en cuenta las sensaciones y el tiempo que invierta en acabar el circuito, si existe alguna recuperación desde el último entreno del viernes. Descansar he podido descansar algo más, debería notarse quiero creer. Pues no! Más de los mismo, sigue el cansancio muscular y no hay forma de pillar el ritmo. Aquí hay algo que se me escapa, estaré incubando algo?
Efectivamente! Es domingo por la noche y hace aparición un bonito resfriado. Justo ahora a falta de una semana para la Botifarunner que no es precisamente una competición light. La ley del tal Murphy, por lo visto, es de las que no falla.
Esta semana estaba planteada, de todas formas, de modo suave en cuanto a entrenos pero no pensaba que iba a tener que ser así de forma obligada. Mañana y el jueves, en teoría, tenia previsto salir, ya veremos si ello va a ser posible. Tendremos que conformarnos, que remedio, si no es así e intentar aprovechar el descanso forzado de alguna forma.









